El mundo del fitnes

El fitness dejó de ser salud, ahora es pura validación.

¿Es la comunidad fitness la más tóxica? La verdad que nadie quiere admitir

Si alguna vez te han criticado por no tener el cuerpo “perfecto”, o por no entrenar todos los días, sabes de lo que hablo. En el mundo fitness, la línea entre motivación y toxicidad se ha vuelto muy delgada.
En este artículo te mostraré por qué sucede, cómo identificarlo y qué hacer para no caer en esa mentalidad.

Hace unos años, cuando empecé en el gimnasio, pensaba que todos estaban ahí por salud.
Hasta que entendí que muchos entrenaban para validarse. Subían cada entrenamiento, contaban calorías con culpa y se comparaban con cuerpos irreales.

Desde que aparecieron las redes sociales, muchos jóvenes viven obsesionados con tener el físico de su influencer favorito. Pero lo que no saben es que gran parte de esos “modelos a seguir” usan sustancias dopantes para lograr cuerpos tan llamativos como irreales.

Hoy las redes sociales juegan un papel enorme en la mente de los jóvenes:
la comparación constante, la presión por encajar,
y la idea de que solo un “cuerpo perfecto” te hará feliz.

Y así, muchos terminan creyendo que:

“Si no tengo ese cuerpo ideal, nunca tendré la novia perfecta ni la vida perfecta que veo en Instagram.”

Pero esa es la gran mentira del fitness moderno.
Porque lo que ves en una pantalla no es real.
Y lo que vale de verdad, no se mide en músculos, sino en paz mental.

¿Cómo identificarlo? 

Estar en constante comparación es una trampa silenciosa.
Quiero que entiendas algo: cada persona tiene una genética diferente, un ritmo distinto y un propósito propio.

Antes de entrenar, pregúntate con honestidad:
¿Lo haces por superarte o por validarte?
¿Entrenas porque te apasiona o porque necesitas encajar?

Si la respuesta se inclina hacia la validación o la aprobación externa, estás yendo por mal camino.
El gimnasio debería ser un espacio para construirte, no para destruir tu autoestima.

Hoy en día, muchos jóvenes se obsesionan con el físico perfecto, y algunos incluso llegan a inyectarse testosterona o usar sustancias artificiales solo para cumplir con un estándar que ni siquiera existe.
Pero al final del día, ¿de qué sirve tener un cuerpo fuerte si tu mente se siente débil y vacía?

Entrenar debería ser un acto de amor propio, no una carrera por aprobación.
Recuerda: el verdadero progreso no se mide en el espejo, sino en la paz que sientes contigo mismo.

¿Tú qué opinas? ¿Crees que la comunidad fitness motiva o presiona demasiado?

cherryyjuanca09@gmail.com
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